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  • Roberto Mancilla

¡Oye esa manada!

Por Roberto Mancilla Mendoza


Dicen que el miedo no anda en burro… ni en jet.


Doy inicio a esta primera colaboración agradeciendo la invitación de las mentes maestras detrás de este sitio repleto de buena afición y análisis. Acá estaremos hablando un poco (o un mucho) de los Bills de Buffalo, favoritos para todo en esta temporada, desde la óptica de un fan cincuentón que los sigue desde 1988 y que ha vivido esperanzado con el trofeo Vince Lombardi que no fue (x4).


Esa esperanza truncada que (no sé si a los demás miembros de la #BillsMafia, pero a mí sí) nos ha educado para aceptar casi cualquier cosa de nuestro equipo, me ha permitido procesar de manera más o menos ecuánime las derrotas pero, sobre todo, los triunfos y, por supuesto, los “pronósticos” a favor de estos Bills que, pareciera, están para ganar la temporada… o para perder en un partido todo lo ganado.


Habiendo establecido lo anterior para esta y las colaboraciones futuras, es justo hablar de lo que fue el partido de esta jornada 14, como ejemplo de lo que se ha convertido una temporada que arrancó con incluso muchos escépticos poniendo a Buffalo como favorito natural para ganar el próximo Superbowl.


Leo con interés en las reviews de varios analistas, que observaron un partido prácticamente “fácil” para Josh Allen y los suyos, destacando, sobre todo, la marca de 24 partidos con un pase de anotación y otro TD por tierra para el QB y el hecho de haber logrado la victoria ante los Jets, uno de los tres equipos que han vencido a Bills esta temporada.


Sin embargo, vale la pena dejar claro que, luego del ramalazo que significó la noticia de que Von Miller no regresará al equipo por el resto de la temporada, por lo menos durante la casi totalidad de la primera mitad del juego, el duelo de defensivas que mantuvo el empate a cero, generaron una especie de sensación "incómoda" (el miedo no anda en burro) respecto a la forma de enfrentar el partido, que coreografiaba perfecto con las imágenes de la lluvia helada que no dejó de caer sobre Orchard Park.


Claro, más frío deben haber sentido los aficionados de Jets cuando vieron la verdadera tunda que le pusieron a Mike White, quien (creo) no debió regresar a jugar porque esos golpes de Oliver, Milano y Lawson, son de los que dejan daño.


Al final, entre el frío y los golpes, para que los Bills consiguieran su décimo triunfo, se requirió que Allen superara los tres sacks y jugara para completar 16 de sus 27 pases, para 147 yardas, su pase de anotación, su TD vía terrestre y la eficacia de Tyler Bass que va que vuela para mantener su reconocimiento como mejor jugador de equipos especiales de la liga.


¿Le va a alcanzar a estos Bills para hacer la historia que sus aficionados deseamos que hagan? No lo sé, porque pareciera que, por momentos, cualquier cosa podría dañarlos, pero nosotros vamos a mantener la esperanza… siendo objetivos siempre, claro. ¡Saludos y por acá nos seguimos leyendo!

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