• Luis Díaz-Trujillo

Deshaun Watson, la NFL y la doble moral

Como lo hablamos ayer en este artículo, https://www.freaknfl.com/post/la-calma-antes-de-la-tormenta, este viernes 11 de marzo de 2022, el Gran Jurado del Condado de Harris, Texas no encontró elementos para acusar penalmente a Deshaun Watson, sobre quien pesaban hasta ocho denuncias por acoso y abuso sexual. Pero, ¿qué significa esto para el futuro deportivo del QB? y sobre todo, ¿por qué se están volviendo locos los rumores de la agencia libre de la NFL?


Los equipos necesitados de un quarterback perdieron el pudor y varios de ellos, rápidamente prepararon sus ofertas para enviarlas a Houston, mientras cruzaban los dedos.


La resolución del Gran Jurado, básicamente indica que no se va a perseguir a Watson como un criminal. No es una declaración de inocencia, ni mucho menos. No hay que olvidar que aún tiene pendientes hasta veintidós acusaciones por la vía civil, con las cuales, a diferencia de lo penal, podría llegar a un acuerdo reparatorio del daño y así olvidarse del caso.


Al final, todo vuelve al dinero. Y al talento. Sí, Deshaun Watson es un jugador talentoso, aunque ¡cuidado! Los Texans terminaron los dos últimos años con la misma cantidad de juegos ganados, ambas temporadas con uno de los peores rosters de la liga, pero liderados en 2020 por Watson y en 2021 por Davis Mills.


Deshaun Watson es visto por la NFL como la pieza que le faltaría a algún equipo para ser contendiente, o quizá como la piedra angular sobre la cual reconstruir una franquicia.


Por supuesto, el tipo es un impresentable y el equipo que quiera adquirir sus derechos enfrentará su ausencia en cuatro partidos por la suspensión que, posiblemente, le impondría la NFL una vez que sus demandas civiles sean solventadas, además del lastre en imagen y relaciones públicas que no debería ser sencillo de sobrepasar.


Personalmente, el daño que Watson le ha hecho a la imagen pública de los Houston Texans, que no es necesariamente la mejor ni la más progresista de la liga, ya es irreversible, y lo segundo mejor que el equipo podría hacer es tratar de obtener lo más posible en un trade. Lo mejor hubiera sido cortarlo de inmediato en cuanto se conocieron las acusaciones. Pero la realidad es un poco más complicada que eso.


La NFL es una liga conservadora, de eso hemos hablado en otras ocasiones. La gran mayoría de sus aficionados aún son hombres blancos, anglosajones y protestantes, con toda la carga ideológica que eso conlleva.


Por eso, para ellos es más grave “faltarle al respeto” a su himno nacional que patear a una mujer embarazada; apostar mil quinientos dólares, que amenazar con armas en redes sociales; faltar a controles antidopaje, que abusar sistemáticamente de mujeres aprovechándose de su posición y su trabajo.


La liga le habla a sus mayorías, al segmento de aficionados que le reditúa más. Para ellos, es perfectamente posible acosar a una mujer y después llegar a un arreglo con ella para que ”no de problemas”. Porque, a menos de que algo extraordinario suceda, eso es lo que sigue para Deshaun Watson. Eso es lo que pasó en su momento con Ben Roethlisberger, y este off season hubo lágrimas por su adiós de Pittsburgh. Eso fue lo que pasó, también, con Kobe Bryant, y su carrera siguió y terminó y después sobrevino la tragedia, que nada tuvo que ver con el asunto.



El dinero mueve a la liga y el dinero viene, generalmente, de la mano del talento, y Watson lo tiene, indudablemente. Los tiempos están cambiando, pero definitivamente, la NFL no está adaptándose a la misma velocidad. Ya veremos qué pasa con el jugador en estos próximos días, cuánto tiempo pasa para que se deje de hablar del abuso sexual, y cuánto nos dura la indignación. Al tiempo.

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