• dabdoubgonzalez

Con R de Ravens

“¿Qué se siente irle al mejor equipo de la liga?”… seguro a ti tampoco te lo han dicho ¿verdad? Tal vez alguien me lo dijo por allá del 2012, cuando los Cuervos ganaron el Super Bowl XLVII, pero la verdad es que ya estoy más acostumbrada al “¿y por qué les vas a los Ravens?”.


Cada vez corto un poco más la historia o termino contestando “por buenos”, que tampoco es mentira jajaja, pero ya que estamos aquí, déjame platicarte un poquito de quién soy y como llegué a esta bandada morada.


Como buena norteña, siempre he estado muy en contacto con la cultura norteamericana, por lo que el futbol americano siempre ha formado parte de mi vida; sí, soy de las que le dice “futbol” al futbol americano, por que para mi el otro es “soccer”.


Desde muy chiquita me di cuenta que este deporte, sin importar si era profesional o colegial, siempre era tema de conversación en la mesa, que era la razón para juntar a mi familia a ver la tele todos juntos y que era la excusa perfecta para armar una carnita asada, sin importar al equipo que le fueras. Por lo mismo, desde muy temprana edad me introduje al mundo de la NFL.


No te voy a mentir, no he sido Raven desde siempre. De chiquita lo primero que me llamó la atención era que el equipo de Miami tenía un delfín en su logotipo, y quién era yo, si no un niña de 6 años, dejándome llevar por las mascotas de los equipos. Aparte al parecer en ese entonces era de los juegos que siempre pasaban, quiero pensar que porque jugaba Dan Marino y no por las porristas de aquella época.


En fin un día, con un poco más de cabeza, decidí que si le iba a un equipo un poco más cerca, probablemente podría convencer a mi papá de llevarme a un juego. Analizando la situación, lo más cercano a Monterrey, era Dallas. Así que como la mitad de la población neolonesa, recurrí a ser un poco más básica e irle a los Vaqueros, que en aquel entonces tenían a Troy Aikman, nada mal. O eso pensaba. Hasta que se retiró y me vi obligada a buscar otro equipo que me llenara un poco más. Fue entonces, por allá del 2000, que Green Bay me hizo ojitos. Tenía los colores del equipo de la liga infantil donde jugaban mis hermanos, y yo seguía tomando decisiones basadas en ese tipo de cosas. Claro que también influyó el, entonces guapísimo, Brett Favre. A este hombre no le quiero dar mucho tiempo ni espacio por aquí porque me rompió el corazón. Pero fue gracias a él, que en el 2008 me vi obligada a buscar nuevo equipo. Fue en ese draft en el que los Cuervos agarraron a Joe Flacco y Ray Rice, fue también el año en el que contrataron a John Harbaugh y todo se fue acomodando para enamorarme de su equipo y sus colores.


Pero bueno, ¿ya entendiste por qué cada vez acorto más la historia? Porque no todos entienden la pasión que hay detrás de la selección de tu equipo y a veces las decisiones tontas como los colores o lo guapo de sus jugadores, hacen creer a la gente que las mujeres no sabemos de futbol americano. Pero si ya llegaste hasta aquí te prometo buena chorcha, buenos datos y un buen rato cotorreando de nuestro equipo.


Y qué grosera yo, ya te conté mi vida y no me presenté. Mucho gusto, soy Regina, con R de Ravens.


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