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BRING BACK THE UNDERDOG MASKS



‘Son muy malos, no les llega, son el peor equipo de la NFC Este, Hurts no vale…’ Todo esto fue lo que se podía leer sobre los Eagles en Offseason.

Cinco meses después, Philadelphia ha asegurado un puesto en Playoffs a falta de un partido para terminar la Temporada Regular, y lo han hecho en un año en el que se esperaba de todo menos eso, pero ¿por qué era tan improbable que los Eagles llegasen a los Playoffs? ¿Cuánto mérito tiene la temporada del equipo revelación de la NFC? Os cuento:

EL PRETEXTO


Philadelphia tuvo un 2020 horroroso. Las lesiones asolaron la Línea Ofensiva y, otra vez más y como si ya fuese tradición, el cuerpo de receptores también, lo que provocó un bajón directo en el juego de un Carson Wentz que se hundió por completo.

El equipo no funcionaba, el agujero en el puesto de Linebackers y Cornerbacks en defensa tampoco ayudaba, y, en el que parecía otro año de rondar las 10 victorias y disputarse la división con los Cowboys, Philadelphia acabó 4-11-1 y con el Pick #6 del Draft 2021.



Había que hacer cambios. El equipo tenía varios puestos a mejorar (WR, LB, CB…) y algunos temas que solucionar, como la continuidad de Doug Pederson, la disyuntiva creada sobre Carson Wentz y Jalen Hurts o el buscar un sustituto para Jason Kelce… Y un Howie Roseman muy cuestionado no dudó.

Según acabó la temporada, despidió al entrenador que les había dado su primera Super Bowl. Doug Pederson dejaba los Eagles tras 5 temporadas en las que, además del citado anillo ganado en febrero de 2018, ganó dos títulos de división y jugó tres veces los Playoffs. Se cerraba de esta forma un lustro en el que consiguió un récord de 42-37-1 en Temporada Regular y 4-2 en postemporada.

Pero no podía haber limpieza real si la otra cara del proyecto seguía en el equipo.

El 11 de febrero de 2021, ocurría algo impensable hasta pocos meses antes: Carson Wentz, el QB por el que Philadelphia traspasó varias Rondas para poder elegirlo en el #2 del Draft 2016 y que casi fue MVP en 2017, era traspasado a los Indianapolis Colts a cambio de una 3º Ronda de 2021 y una 1º Ronda de 2022 que podía convertirse en 2º si no jugaba más del 80% de snaps (los ha jugado). Wentz se reunía de esta forma con Frank Reich, su gran valedor en la liga, y los Colts conseguían un Franchise QB que llevaban buscando un par de años tras la retirada de Andrew Luck, a quien habían sustituido con Jacoby Brissett en 2019 y Philip Rivers en 2020.


Tras ello, y aún con $33.6M en Dead Cap dejados por el traspaso de Wentz, Howie limpió otros $40M en Cap Space a base de reconstruir contratos y dejar marchar veteranos sin hueco en el equipo (Alson Jeffery, Nelson Agholor…) como Agentes Libres.

La situación era clara: reconstrucción desde los puestos principales (HC y QB) y apuesta por construir desde el Draft. Y así fue.

Nick Sirianni fue el elegido para ocupar el puesto de Head Coach de Doug Pederson. A sus 40 años, Sirianni recibía la primera oportunidad como entrenador en jefe de su carrera tras 3 años en, precisamente, Indianapolis como Coordinador Ofensivo de Frank Reich. Todo quedaba en casa.


Así llegabamos a una fecha clave en la Offseason de los de midnight green: el 26 de marzo de 2021, saltaba la sorpresa. Los 49ers (Pick #12) subían al puesto #3 del Draft tras traspasar el citado pick 12 y sus 1º Rondas de 2022 y 2023 a los Miami Dolphins. Miami bajaba al #12 y San Francisco subía al #3 en busca de un QB (terminaron seleccionando a Trey Lance). Pero la cosa no acabó ahí. Pocos minutos después, Miami traspasaba ese mismo Pick #12 junto a su propia 1º Ronda a Philadelphia a cambio del Pick #6 de los Eagles.


Esto generó opiniones muy divididas en la fanbase de Philly. Por una parte, había quién tildaba de ‘loco’ a Howie Roseman al bajar en el que se presumía iba a ser uno de los mejores Drafts de los últimos tiempos y en el que, si Cincinnati (Pick #5) elegía finalmente a Penei Sewell, Ja’Marr Chase (el WR que todos querían) podía estar disponible en el #6. Otros, en cambio, y con un claro gusto por amasar Draft Capital, aprobaban un traspaso hecho con vistas al Draft de 2022.

EL DRAFT


Y, de esta forma, se llegó al Draft 2021. Philadelphia elegía en el #12 y había algo claro: igual que Sonny Weaver Jr. (GM de los Browns interpretado por Kevin Costner en la película ‘Draft Day’), Howie Roseman necesitaba un ‘big splash’ tras fracasar estrepitosamente en el Draft anterior al seleccionar a Jalen Reagor en vez de a un Justin Jefferson que acabó rompiendo récords en Minnesota. Y así fue.

Empezó el Draft y los picks eran los esperados. Lawrence, Wilson, Lance y Pitts coparon los cuatro primeros puestos con destino Jacksonville, New York, San Francisco y Atlanta respectivamente, y aquí vino la primera selección con interés para Miami y Philadelphia. Cincinnati elegía a Ja’Marr Chase en el #5, lo que dejaba a DeVonta Smith (vigente Heisman) y Jaylen Waddle como los otros dos WR ‘Top’ disponibles. Los Dolphins eligieron a un Waddle que, seguramente, podían haber drafteado igual algunos puestos más abajo, lo que hizo que su imagen de ‘ganadores’ de los traspasos con San Francisco y Philadelphia se debilitase un poco. Después, ni Detroit, ni Carolina, ni Denver seleccionaron a Smith, por lo que llegó disponible al #10, y aquí se creó otra storyline: el pick #10 pertenecía a los Cowboys, quienes no iban a elegirle porque ya tenían un buen cuerpo de receptores, pero justo detrás estaban los Giants, y era vox pópuli que en la franquicia neoyorquina estaban ‘enamorados’ del WR de Alabama… Y aquí, de nuevo, apareció Howie.

Traspasó el Pick #12 y una 3º Ronda a sus rivales texanos a cambio del #10, con el cual drafteó a DeVonta Smith y consiguió un 3x1: hizo el ‘big splash’ que necesitaba al tener un WR1 estrella (que hacía MUCHA falta en Philly), se lo quitó a un rival divisional en sus narices (Giants) y, además, lo hizo llevándose la 1º Ronda de 2022 de Miami por el camino. Casi nada.



Philadelphia afrontaba la temporada 2021 con un nuevo proyecto que contaba con Jalen Hurts (23 años), Nick Sirianni (debutante como Head Coach) y DeVonta Smith (rookie) como nuevas caras principales (en cuanto a cambio de ciclo, claro, sin olvidar a los Kelce, Cox, Graham…) en la reconstrucción que empezaba, además de tres 1º Rondas (la propia, la de Miami y al de Indianapolis) para el Draft 2022.

Y EMPEZÓ LA TEMPORADA



El primer rival fueron los Falcons. Philadelphia ganó 32-6 en el Mercedes-Benz Superdome de forma cómoda, con una defensa que no permitió nada al rival a partir del 2º Cuarto y un ataque que, aunque a fogonazos, dio algo que no habían dado a su afición en toda la temporada anterior: diversión.

El Proyecto 2021 comenzaba con victoria, pero tampoco invitaba a soñar del todo por una razón muy simple y visible que les lastró la primera mitad de la temporada: el equipo no era capaz de jugar un partido entero al mismo nivel. Se jugaban uno o dos primeros cuartos muy bien y en el resto del partido desaparecían. Y así se podía ver cada semana.


Week 2 ante San Francisco. Los 49ers empezaron mal y Philly tuvo opción de ponerse 10-0 arriba… Pero no materializaron y los de Kyle Shanahan aprovecharon el momento de ‘bajón’ de los Eagles para ponerse 3-17 a poco que conectaron en ataque, sentenciando un partido cuyo 11-17 final estuvo algo maquillado por la superioridad de los de California debido a la inconsistencia local.


Las dos semanas siguientes, no fueron distintas. Los Cowboys hicieron lo que quisieron con una defensa endeble (Philly fue Top-3 en tackles fallados hasta Week 7) y mal organizada (el Playcalling era horroroso, y si a eso le sumas esa falta de contundencia…) y humillaron a los Eagles por 41-21.

Una semana después, Reid volvía a Philadelphia con unos Chiefs que necesitaban ganar tras un comienzo de 1-2. Y efectivamente. Kansas City ganó 30-42… Pero algo empezaba a cambiar. El ataque mejoró respecto a los dos partidos anteriores y se puede decir que se perdió porque la defensa seguía siendo un auténtico coladero (permitieron 186 Yardas y 3 TD sólo a Tyreek Hill…).


Con 1-3 de récord, los Eagles consiguieron una sorpresiva victoria en Carolina ante unos Panthers que estaban 3-1 (y con una de las mejores defensas del momento) fruto de una defensa que (¡por fin!) se presentaba en el campo por primera vez desde el partido en Atlanta.


El jueves siguiente, los Buccaneers de Tom Brady ganaban 28-22 en el Lincoln Financial Field, derrota a la que siguió otra en Las Vegas por 33-22. Ambos partidos tuvieron guiones similares. Inicios dantescos que se vieron ligeramente animados por últimos cuartos anotadores con el partido ya perdido después de consentir de todo al QB rival.


Philadelphia estaba 2-5 y demostraba semana a semana que era uno de los equipos más inconsistentes de la liga por aquello de no ser capaces de jugar cuatro cuartos con una intensidad mínimamente aceptable para la NFL. Y aquí todo cambió.

LA REMONTADA



Week 8. Los Eagles visitan Detroit para enfrentarse a unos Lions que llegan 0-7 a la cita pero que luchan los partidos incluso más que Philly. Los de Dan Campbell no ganaban, pero luchaban como nadie.

Aunque parezca mentira, se podía preveer de todo menos un partido fácil, pero… Sorpresa. Por primera vez en toda la temporada, Sirianni hizo que el equipo corriese de verdad (más de 10 carries por partido), algo que se le había pedido durante todo el año al ser el fuerte de Jalen Hurts y tener uno de los cuerpos de Running Backs más variado de la liga al contar con Miles Sanders, Jordan Howard, Boston Scott y el debutante Kenneth Gainwell.

Los Eagles destrozaron a Detroit 44-6 con un juego ofensivo explosivo y sorprendente que vivió de la carrera (¡Hurts apenas lanzó 13 pases!) y de una defensa que provocó el peor partido ofensivo de Detroit de la temporada y en la que el CB Darius Slay Jr se permitió el lujo de anotar un TD tras recuperar un fumble.

Philadelphia recuperaba sensaciones, y lo más importante: veía que debía vivir de la carrera.


La semana siguiente, llegó el punto de inflexión definitivo. Los Chargers ganaban 24-27 en el ‘Linc’ gracias a una gran actuación de Justin Herbert que, con su 32/38 pases para 356 Yardas y 2 TD, volvía a poner de manifiesto todo lo que permitía la secundaria ‘Eagle’ a los QBs rivales.

El ataque había dado un salto de calidad a través de la carrera y cumplía su parte. Ahora le tocaba a la defensa.

Por fin, y tras dos meses de competición, ese salto llegó. Philadelphia (3-6) visitaba a unos Broncos (5-4) luchando por el liderato de la AFC West y a los que urgía ganar y… Se toparon con el mejor partido de los Eagles en dos años. Los de Pennsylvania consiguieron una victoria de mucho mérito en el Mile High Stadium a base de correr (+200 Yardas terrestres) y apretar en defensa gracias a una secundaria ordenada y atenta a sus marcas y a una férrea D-Line.


Las buenas sensaciones se confirmaban la jornada siguiente al ganar 40-29 a unos Saints cuya defensa no había encajado más de 30 puntos en ningún partido de lo que llevaban de temporada. Los Eagles jugaban bien. Se divertían en ataque arrasando por tierra y con alguna Big Play de Hurts que, tres de cada cuatro veces, tenía como destino a DeVonta Smith, mientras que en el plano defensivo, la defensa de Jonathan Gannon era sólida y permitía poco cuando los partidos estaban apretados. El paso adelante de su unidad había llegado.


Tras estas dos buenas victorias, el equipo sufrió el último revés hasta la fecha. Week 12, Philadelphia caía 13-7 en el MetLife Stadium ante unos Giants cuya defensa hizo, de lejos, su mejor partido de la temporada, secando prácticamente por completo al ataque visitante. Los Giants ganaban sencillamente por haber llegado dos veces a FG Range y haber convertido ambas, y ponía a Philly 5-7 y con un must-win-game la semana siguiente.

Mismo escenario, distinto rival. Los Eagles visitaban New York de nuevo, pero esta vez se enfrentaban a los Jets y lo hacían sin Jalen Hurts. Gardner Minshew tomaba las riendas del equipo y… Cumplió con nota. En el, hasta la fecha, único partido que ha jugado como titular en toda la temporada, el ex-Jaguar completó 20 de los 25 pases que intentó, sumando 242 Yardas y 2 TD. Los de la ‘Ciudad del Amor Fraternal’ volvían a la senda de la victoria, y lo hacían bien. Muy bien (33-18).

Llegó la Bye Week. Semana de descanso para unos Eagles que, salvo el bache ante los Giants, estaban ‘in crescendo’ y que, con 6-7, tenían que ganar al menos tres de los cuatro partidos que les quedaban para entrar en Playoffs. ¿El calendario? Washington (tanto en el FedEx Field como en el ‘Linc’), Giants (en Philly) y Cowboys (en Philly de nuevo). Los Eagles eran candidatos de pleno derecho a meterse en Playoffs y se jugaban dos plazas en una apretada carrera con Minnesota, New Orleans, Washington e incluso unos Atlanta Falcons que empezaban a asomar la cabeza.

Tras la semana de descanso, el calendario se vio alterado. El partido ante los capitolinos era retrasado del domingo al martes por los múltiples positivos de COVID en el Football Team, lo que provocaba que Philadelphia jugaría 3 partidos divisionales en apenas 12 días. ¿La respuesta del equipo de Nick Sirianni? Tres de tres.


Primero, el conjunto de Ron Rivera (sin Taylor Heinicke) hincó la rodilla en Philly al caer 27-17 en un partido que empezó cuesta arriba (0-10 para los visitantes) pero que los locales supieron remontar con un 2º y 3º Cuarto sensacionales y un Dallas Goedert excelso que acabó con 135 Yardas en 7 recepciones.

Después, se vengó la derrota de unas semanas antes borrando por completo del mapa a unos Giants con Mike Glennon de QB que, aunque aguantaron la 1º Parte (3-3), sucumbieron en la 2º (31-0 de parcial hasta el garbage time).

Y, por último, Philly volvió a ganar al ‘Equipo de Football’, pero esta vez en Washington y en un partido que se sacó por puro oficio (algo que, sin vanagloriarlo, es cierto que sólo hacen los buenos equipos), y es que Boston Scott (2 TD) y Jake Elliott fueron los únicos anotadores en la victoria por 20-16.

Después de cumplir en la capital, la victoria de San Francisco ante Houston y la derrota de Minnesota en Green Bay certificaban el sueño: Philadelphia volvía a los Playoffs. Y lo hacían después de un sólo año de ausencia y por cuarta vez en cinco temporadas. Los Eagles se aseguraban terminar como uno de los siete mejores equipos de la NFC en un año en el que los medios no esperaban más de cuatro victorias y en el que ni los más optimistas pensaban que se pasaría de las siete (me incluyo).


El camino de los Eagles ha sido ejemplar. Hace diez meses, se olía una larga reconstrucción y el ambiente que se respiraba en la franquicia era, seguramente, el peor de toda la liga. Hoy, los de Nick Sirianni son la revelación de su Conferencia (y no de la liga por lo que han hecho los Bengals de Burrow & Chase en la AFC North…), y han demostrado que se puede reconstruir ganando, que se puede tener un grupo joven e ir haciendo ajustes cada semana hasta dar con la tecla sin la necesidad de esperar al Draft.


En menos de 24 horas, los Eagles se jugarán el #6 Seed ante unos Cowboys que se juegan ser #2, #3 o #4. Y no hay que engañarse, no son favoritos ni para este partido ni para los Playoffs (haber llegado hasta aquí ya es un premio al buen trabajo y supone haber cumplido las expectativas de sobra), pero, pase lo que pase tanto en este partido como en el siguiente (el cuál ya será de Playoffs), Philadelphia ya ha ganado. Philadelphia ya ha ganado porque ha conseguido lo que nadie creía que fuesen capaces de hacer: se han metido en Playoffs en el primer año de reconstrucción. Bring back the underdogs masks.

‘No estoy donde quiero, pero tampoco estoy donde estaba, así que voy por buen camino.’


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